Monday, March 11, 2013

La Patria es una Naranja (por Félix Luis Viera)

 Foto del website Noticias de San Pedro
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Nota del blog: Cada lunes, en Gaspar, El Lugareño, Félix Luis Viera publica un poema de su libro "La Patria es una Naranja" (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011). Cada texto está acompañado de su traducción al italiano realizada por Gordiano Lupi.

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Son 3 millones de perros callejeros.
Según dicen las crónicas
muchos de ellos se perdieron
o fueron abandonados por sus dueños
varias revoluciones atrás.
En las noches ladran como llamando a los fantasmas de otros perros,
son incansables ladrando por las noches.
En ciertos momentos yo he sentido que son “mis perros”,
tal vez porque como a ellos me ha penetrado el abandono,
me he visto perdido entre las arboladuras de la interminable Ciudad
o he sentido que debo conseguir fantasmas para paliar las trece soledades.
Son mansos
(parecen perros que no tienen dientes)
y a veces los he sorprendido acariciando una pared, el tronco de un árbol,
las puertas de un garaje: debe ser
porque nadie los acaricia
(son perros sucios y malditos, comilones y vagos
que ni siquiera sospechan
lo que significa ser una mascota).
Ellos cagan el aire del Gran Valle,
ellos ejecutan cuatro deposiciones diarias dentro del Gran Valle
y han enfermado los ojos de mujeres y niños.
Nadie los quiere,
son perros callejeros perdidos en la Historia,
ni siquiera un político de Harvad
podría calcular cuánta cantidad de excrementos de perro
ofrendan diariamente a la Ciudad los 3 millones de perros callejeros.
Porque ellos infectan diariamente el aire de la gran Ciudad
y ya han sido acusados de enmustiar los tulipanes y las rosas
los colibríes y las tórtolas
los helechos, las gladiolas
el carmín, el rímel
de ciertas damas,
las corbatas de algún empresario.

Son sucios y malignos,
callejeros y parias,
ladradores y vagos.

Nadie los ama.
Nadie los ama.
Vámonos, perros.

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Sono 3 milioni di cani di strada.
Secondo quanto dicono le cronache
molti di loro si persero
o furono abbandonati dai loro padroni
diverse rivoluzioni prima.
Nelle notti abbaiano come se chiamassero i fantasmi di altri cani,
sono instancabili quando abbaiano di notte.
In certi momenti ho sentito che sono “i miei cani”,
forse perché come loro ho provato l’abbandono,
mi sono visto perso tra gli alberi dell’interminabile Città
e ho sentito di dover raggiungere fantasmi per alleviare le tredici
[solitudini.
Sono mansueti
(sembrano cani senza denti)
e a volte li ho sorpresi mentre accarezzavano una parete,
il tronco di un albero, le porte di un garage: deve essere
perché nessuno li accarezza
(sono cani sudici e maledetti, mangioni e vagabondi
che neppure sospettano
cosa significa essere una mascotte).
Essi appestano l’aria della Gran Valle,
eseguono quattro deposizioni quotidiane nella Gran Valle
e hanno reso malinconici gli occhi di donne e bambini.
Nessuno li ama,
sono cani di strada perduti nella Storia,
neppure un politico di Harvad
potrebbe calcolare la quantità di escrementi di cane
che offrono quotidianamente alla Città i 3 milioni di cani di
[strada.
Perché loro infettano quotidianamente l’aria della grande Città
e già sono stati accusati di far appassire i tulipani e le rose
i colibrì e le tortore,
le felci, i gladioli,
il rossetto, il rimmel
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di certe dame,
le cravatte di qualche impresario.
Sono sudici, perversi,
di strada, reietti,
e abbaiano vagabondi.
Nessuno li ama.
Nessuno li ama.
Venite con me, cani.

(Traducción de Gordiano Lupi) 
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Félix Luis Viera (Santa Clara, Cuba, 1945). Poeta, cuentista y novelista. Ha publicado los poemarios: Una melodía sin ton ni son bajo la lluvia (Premio David de Poesía de la Uneac*, 1976, Ediciones Unión, Cuba), Prefiero los que cantan (1988, Ediciones Unión, Cuba), Cada día muero 24 horas (1990, Editorial Letras Cubanas), Y me han dolido los cuchillos (1991, Editorial Capiro, Cuba), Poemas de amor y de olvido (1994, Editorial Capiro, Cuba) y La patria es una naranja (Ediciones Iduna, Miami, EE UU, 2010, Ediciones Il Flogio, Italia, 2011); los libros de cuento: Las llamas en el cielo (1983, Ediciones Unión, Cuba), En el nombre del hijo (Premio de la Crítica 1983. Editorial Letras Cubanas. Reedición 1986) y Precio del amor (1990, Editorial Letras Cubanas); las novelas Con tu vestido blanco (Premio Nacional de Novela de la UNEAC 1987 y Premio de la Crítica 1988. Ediciones Unión, Cuba), Serás comunista, pero te quiero (1995, Ediciones Unión, Cuba), Un ciervo herido (Editorial Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002, Editorial L´ Ancora del Mediterraneo, Italia, 2005), la noveleta Inglaterra Hernández (Ediciones Universidad Veracruzana, 1997. Reediciones 2003 y 2005) y El corazón del Rey (2010, Editorial Lagares, México). Su libro de cuentos Las llamas en el cielo es considerado un clásico de la literatura de su país. Sus creaciones han sido traducidas a diversos idiomas y forman parte de antologías publicadas en Cuba y en el extranjero. En su país natal recibió varias distinciones por su labor en favor de la cultura. Fue director de la revista Signos, de proyección internacional y dedicada a las tradiciones de la cultura. En México, donde reside desde 1995, ha colaborado en distintos periódicos con artículos de crítica literaria, de contenido cultural en general y de opinión social y política. Asimismo, ha impartido talleres literarios y conferencias, y se ha desempeñado como asesor de variadas publicaciones.

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